A los jueces tipo Luís Rodríguez Vega

22 Noviembre 2012 por Joan Planas

En demasiadas ocasiones, los jueces, como miembros de una administración como la de justicia que tiene bastantes imperfecciones y déficits, son objeto de befa y escarni, junto con el personal al servicio de esta administración.

Es fácil imputar las deficiencias o insuficiencias legislativas a quien al final resulta ser el instrumento aplicador. Pero debajo de las deficiencias y flotando con mucho trabajo encima de ellas, siempres surgen personalidades que con su trabajo y capacidad, son estímulo para seguir confiando en la justicia.

Una de estas personalidades, y no soy dado a las vanaglorias ni tengo deudas con él, es Luís Rodríguez Vega.

En la memoria de los abogados de Terrassa que ya llevamos años de ejercicio en la espalda -no como carga sino como profesión querida- ha habido jueces a los que recordamos con estima y a veces con añoranza su huella, tanto por su profesionalidad, como por su buen trato, afabilidad y extraordinaria dedicación. Y, además, estoy seguro que todos los que tuvimos la buena suerte y placer de coincidir con ellos, más allá de que a veces alguna sentencia nos haya sido contraria, estamos de acuerdo en recordar y reconocer su valía.

Este comentario va, en esta ocasión, destinado a la persona del juez Luís Rodríguez Vega, que tuvimos la suerte de gozar en el Juzgado de 1ª Instancia 4 de Terrassa. Aprovecho para destacarlo por el hecho que se le ha otorgado la medalla de honor de la Generalitat por los servicios excepcionales a la justicia (DOGC de 9/11/2012). Luís Rodríguez Vega, hombre próximo, de carácter no ya afable sino simplemente de simpatía extravertida, risueño y atento, a la vez que estudioso, trabajador y tenaz, siempre estuvo abierto a atender a los otros profesionales de la justicia que son los abogados, no como otros de sus compañeros que se encierran en su “tour d’ivoire”, sino facilitando la comunicación. Esta complicidad sana con los demás profesionales siempre beneficia, y sin lugar a dudas, a los justiciables (quien quiera leer las alabanzas más entretenidamente sólo tiene que mirar la resolución de otorgamiento de la medalla en el DOGC).

Terrassa, desde que ejerzo y son más de treinta años, siempre ha tenido entre jueces y magistrados, figuras a destacar que han facilitado que el hecho de trabajar en la justicia en Terrassa sea un privilegio comparado con otras sedes judiciales (a pesar de alguna oveja negra, negrísima, como Pascual Estivill, que fue titular del Juzgado de 1ª Instancia 5 de Terrassa).

Es fácil tener un recuerdo entusiasta de gente como Luís Rodríguez Vega (siempre con una gran sonrisa en los labios, y su dentadura ajustada a su pasión joven por las motos), de Jesús Corbal Fernández (cuya hija es notaria hoy en nuestra ciudad), de José Luís Valdivieso Polaino y algunos otros (y les aseguro que no son pocos -ni pocas- los que podría relacionar). Por cierto, a destacar que el mundo de la justicia es cada vez más un mundo de mujeres. Jueces, secretarios judiciales, procuradores, abogados, agentes judiciales y funcionarios los son en mayoría absoluta, por mérito propio -y desmérito de los machos-  y sabe mal que no tengan la misma mayoría de representación en los máximos órganos de gobierno y administración judicial.

Creo que el reconocimiento a Luís Rodríguez Vega es un reconocimiento a todos ellos y ellas.