Alquiler o compra

28 Diciembre 2012 por Joan Planas

DIARI DE TERRASSA.-

La que los medios nombran como la futura Ley del Alquiler, en su tramitación empieza a encontrarse en la fase final.

Hace una semana, el Pleno del Congreos rechazó las enmiendas a la totalidad presentadas por los diferentes grupos parlamentarios.

El debate parlamentario gira alrededor de si es necesario potenciar la compra o si es necesario potenciar el alquiler. Este, sin embargo, no és un debate nuevo sinó continuado con alternanzas en el tiempo.

La esterilidad del debate como tal es clara. No existe duda alguna que quien compra la vivienda propia está formando un ahorro para el futuro, da estabilidad social y ayuda a la formación de la riqueza de la nación. Alquilar siempre ha sido una opción subsidiaria, salvo circunstancias personales, sociales y/o laborales que puedan pesar más sobre dicha decisión.

El mismo debate se dio años atrás. Así, por ejemplo, el 15 de marzo de 2007 nos hacíamos eco del mismo debate en este mismo periódico, y afirmávamos que “la polémica es artificiosa y es simplimente una trampa que los administradores públicos nos ponen delante para tapar la ineficacia total de las políticas tan prometidas como incumplidas de facilitar el acceso de los ciudadanos a una vivienda digna”. Entonces gobernaba el PSOE y ahora lo hace el PP, cambiandose las tornas; y no les falta razón a las filas de los diputados populares cuando se acusa al PSO “… de no haber hecho “absolutamente nada” para incentivar el alquiler durante sus años de gobierno y de usar la política de la vivienda como “arma arrojadiza”.

La Ley del Alquiler que ahora se está debatiendo no ha sido demandada por el sector, y ciertamente, su objetivo es el de facilitar la inversión inmobiliaria de las sociedades de capital y fondos de inversión. El recorte de derechos a los inquilinos, que el propietario normal no ha solicitado (el propietario individual sólo quiere estabilidad en el alquiler, cobrar pacíficamente y que la Ley sea ágil en caso de morosidad), maquilla su vedadero objetivo de facilitar a los inversores de grandes capitales la compra de grandes estocs de viviendas y dar más posibilidades de sacar los inquilinos. La fórmula consiste en desproteger al 100% los inquilinos, que al no inscribir los contratos en el Registro de la Propiedad podrán ser desahuciados más fácilmente sin respetar los plazos, ahora más breves, de duración mínima de los contratos.

Muy posiblemente al cambiar de año se aprobará la Ley y podremos entonces valorar sus efectos. Pero es importante que el lector no pierda de vista que el principal objetivo de la Ley es el que hemos comentado mediante este artículo.

Aprovecho para desear a todos los lectores que el año que ahora acabamos haya sido para todos el más malo de los que puedan venir.