Herencia o donación hoy

24 Enero 2013 por Joan Planas

Ya son bastantes las consultas que se van realizando sobre si el impuesto sobre sucesiones, el de las herencias: se ha incrementado (la genta ya lo da por hecho) y si es mejor hacer donación o no.

La consulta es bien actual y merece un comentario.

A pesar de las noticias sobre la modificación del impuesto y la supresión de su exención prática, lo cierto es que hoy, y cuando decimos hoy nos referimos estrictamente a  hoy, nada ha cambiado.

Para modificar la situación en que se encuentra el impuesto, y que por necesidades de pactos de gobierno se acabará reinstaurando (no sabemos aún en qué términos), será necesaria una disposición con rango de ley, que en este momento no existe.

Por tanto, si fiscalmente la pregunta es si hoy saldría más a cuenta heredar o hacer una donación, la respuesta es heredar, pero la desgracia es que hace falta morirse (la ley reguladora del impuesto difícilmente podría entenderse y sería constitucional si se aplicara con carácter retroactivo).

En este sentido, por lo tanto, si no sabemos cuando nos vamos a morir, entonces una buena opción será la donación, a pesar de que si finalmente la ley no cambie y nos morimos mientras no cambia podemos haber tirado el dinero. El porqué es que muy posiblemente dentro de este ejercicio, entre marzo y abril de 2013, según las previsiones, se modificará y se reimplantará el impuesto.

Sabemos hoy, por el contrario, que el artículo 14 de la ley establece que la cuota íntegra del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en las transmisiones lucrativas entre vivos -las llamadas donaciones- a favor de contribuyentes de los Grupos I y II (cónyuges, padres e hijos, etc.), se obtiene aplicando a la base liquidable (importe dado en términos generales) los tipus del 5, 7 y 9 por ciento, en la escala del 5% hasta 200.000.-€, el 7% de 200.000 a 600.000.-€ y del 9% en adelante.

No olvidemos, sin embargo, que para que la tarifa anterior sea aplicable, la donación o el negocio lucrativo entre vivos deberá haberse formalizado en escritura pública.

En resumen, el consejo, para todo aquel que se encuentre en esta disyuntiva, es asegurar el tiro con una donación, antes que esperar la modificación de la Ley, de la que por otro lado, no sabemos si implicará también un incremento de tarifas y cuotas a pagar en el caso de las donaciones (sea eliminando o reduciendo bonificaciones o por simple aumento de tarifas y cuotas).

Una pregunta al aire: ¿cómo puede entenderse que sea discriminatorio y motivo de suspensión de la aplicación de un tributo -la tasa del euro por receta o el impuesto sobre los depósitos- porque todos los españoles no pagarían igual, y que ante la muerte, los sabios españoles no alcancen la misma conclusión?

En todo caso, si puede evitarlo, no se muera.



Cuentas, libretas y herencias: ¿De quién es el dinero?

1 Mayo 2009 por Joan Planas

 

Artículo publicado el 4/12/2003

 

A los abogados que nos dedicamos al mundo patrimonial, frecuentemente nos consultan sobre temas hereditarios y muchas de esas veces quien nos consulta da por supuestas varias cuestiones, erróneas, sobre las cuentas corrientes y libretas del difunto.

Uno de los casos más normales es que la gente cuando se hace mayor y empieza a perder la movilidad o empieza a depender de algún hijo, hija o familiar, tenga interés en que alguna de estas personas de su confianza tenga la posibilidad de ir al Banco o a la Caja a hacerle alguna gestión y la más frecuente será la de sacar dinero.

Pues bien,  esta situación, tiene dos maneras de resolverse.  La primera y más correcta, es que la persona mayor,  tenga dada autorización a esa de la cual depende,  en vistas a que ésta pueda realizar dichas operaciones.  La segunda, que es por la que se opta muchas veces sin saber las consecuencias,  es la que consiste en que se abra una cuenta o libreta,  con los dineros de la “persona mayor” y sean sus titulares ambas personas o más.

La simplicidad de la segunda opción,  hace que sea bastante común y además es atractiva para los trabajadores de la banca,  pues implica abrir una nueva cuenta y depósito,  con lo cual,  la oficina es como si hubiera conseguido ampliar sus operaciones y eficacia (cuando esto sólo es así en el mundo virtual).  Además,  facilita la gestión del banco o caja, ya que de esta manera no tiene que vigilar por la veracidad o no de las disposiciones que se hagan a la cuenta respecto de las autorizaciones (no las debe controlar).

Pero cuando se opta por esta modalidad, la gente no sabe muy bien cuales son las consecuencias que puede tener.  Unas fiscales (que no nos ocupan en este comentario)  y otras sobre la posible transmisión de la propiedad del dinero.

Pues bien, por cuando la “persona mayor” es viva,  las disposiciones que se hagan de la cuenta o libreta tienen una importancia relativa.

Pero el casos es que muchas veces,  esa persona de la que se dependía cuando se ha muerto la otra,  acaba por creer o por entender que el dinero de las cuentas o libretas son también de su propiedad o que lo son a proporción del número de titulares.  Esto envenena bastantes herencias o es causa directa de malestar, hasta el punto que no han sido pocas las ocasiones en las que los tribunales,  inclusivamente el Supremo, han tenido que pronunciarse al respecto.

Los Tribunales,  excepto de los casos en que las cuentas o libretas abiertas a nombre de dos o más personas han mantenido al largo del tiempo ingresos correspondientes en todas ellas, han dejado claro que el hecho de ser dos o más personas cotitulares de una cuenta corriente o libreta en modo alguno implica que se haya transmitido o adquirido la propiedad del saldo, sino que la titularidad indistinta tiene, respecto del Banco o Caja de Ahorros,  un efecto que es el que cualesquiera de los titulares tiene todas las facultades de disposición y por lo tanto el Banco o Caja no ha de preocuparse de este extremo.  Pero en cuanto a las relaciones internas, es decir, a las relaciones entre cotitulares o entre los herederos de uno de los cotitulares y el otro u otros cotitulares,  el hecho que la cuenta o libreta se halle  abierta a nombre de varias personas no presupone en abosluto que el saldo sea copropiedad de todas ellas,  ni mucho menos,  como tampoco que presuponga la existencia de una voluntad de donación por parte de un cotitular respecto de otro (en relación a ello y de entre otras son suficientemente expresivas las sentencias del Tribunal Supremo de 15/12/1993 (Sala Civil) , sino que esta circunstancia es más bien operativa para la dinámica del contrato;  lo que influye y determina «prima facie», en lo referente a las relaciones del depósito que se lleva a cabo, es que cualquiera de dichos titulares ostenta facultades de disposición frente al banco, bien individual o conjuntamente,  pero no establece la existencia de un condominio y menos por partes iguales, ya que éste lo fijan las relaciones internas de los titulares y más concretamente en razón a la originaria pertenencia de los fondos depositados y así lo ha declarado esta Sala en S. 8-2-1991 (RJ 1991\1156), que cita las de 24-3-1971 (RJ 1971\1447) y 19-10-1988 (RJ 1988\7589), así como la de 23-5-1992 (RJ 1992\4280), lo que permite que pueda decretarse la exclusión y ajenidad de quien sólo figura como titular bancario y no demostró tener participación personal y directa en la propiedad del dinero depositado, conforme sucede en el caso de autos).

 

Este tema vicia tanto las relaciones entre herederos -casi siempre hermanos y hermanas- que no son pocas las familias la unidad de las cuales no acaba soportando la herencia. Es por esto que quizás seria conveniente que bancos y cajas hicieran un esfuerzo por dejar claro a la gente esta situación,  pues ahorraria muchos quebraderos de cabeza (pese a que seguramente no es trabajo de ellos hacernos de aspirina, y quizás el lector se la deberá de tomar cuando termine de leer estas linias o cuando piense que no hemos hablado de las consecuencias fiscales que pueda tener todo esto).

 



Herencias catalanas en el 2009

26 Abril 2009 por Joan Planas

 

Artículo publicado el 17/12/2008

 

El 1 de enero de 2009 entra en vigor la nueva regulación de las herencias en Cataluña.

Es preciso advertir, antes que nada al lector, que esta reforma no afecta al ámbito tributario, es decir, no va dirigida al tema de los impuestos, sino a la regulación de los efectos civiles de la herencia.

Si el año 1991 se llevó a cabo una actualización de la normativa de las herencias con el Código de Sucesiones, la promulgación de la ley 10/2008, de 10 de julio DOGC núm. 5175 - 17/07/2008, incorpora un texto nuevo, en el que se introducen ciertas reformas, y supone incorporar al Código Civil de Cataluña el libro cuarto, relativo a sucesiones.

Esto quiere decir que para las herencias o sucesiones que se abran a partir de esa fecha (1/1/2009), en que entra en vigor la nueva ley, hay novedades. Dejando a un lado temas demasiado técnicos, cabe destacar, entre las novedades un tema estrella a la práctica, que los que nos dedicamos profesionalmente a esta rama del derecho aplaudimos, es la de ayudar a resolver el problema que se da cuando hay varios hrederos y unos quieren aceptar la herencia y los otros la quieren dejar dormir (de ahí el nombre de herencia yacente), porque o bien les vaya bien o porque quieran esperar a la prescirpción del gravoso impuesto de sucesiones. La ley premia al de los herederos que aceptan la herencia, sobre los que la dejan dormir, otorgando a los que aceptan la administración ordinaria de la herencia.

Es sabido también, porque ya se ha comentado, que la norma redefine y amplia las causas de indignidad, extendiendo a los que cometen delitos de lesiones graves, contra la libertad, torturas, contra la integridad moral -incluyendo delitos de violencia familiar y de género- o contra la libertad y la indemnidad sexuales, siempre que sean víctimas el causante u otras personas de su núcleo familiar. También se amplia el supuesto de indignidad por causa de impago de prestaciones económica impuestas en procesos matrimoniales, etc.

Otros aspecto práctico importante, discutido a su vez, es imponer limitaciones a que personas que mediante contrato prestan servicios al causante, sean favorecidas en su sucesión, exigiendo que la disposición se haga mediante testamento notarial abierto.

En relación a las herencias sin testamento y las relaciones de pareja, se reconocen derechos sucesorios al conviventeen unión estable de pareja en plano de igualdad con el cónyuge viudo, siempre que la conviencia haya perdurado hasta el momento de la muerte del otro miembro de la pareja y con independencia que se trate de una pareja heterosexual u homosexual. La apertura del matrimonio a las parejas homosexuales vacia de sentido el trato diferencial de las relaciones de pareja en función de la orientación sexual de los conviventes; por esto, se elimina la dualidad de regímenes. La nueva normativa con carácter general, asimila los derechos sucesorios de los convivientes (comunidad de vida estable con lazos de afecto) al de los cónyuges, más allá del propio vínculo de unión o formación de la pareja.

Mejora la posición del cónyuge viudo (o pareja) cuando conurre la sucesión intestada con descendientes, estableciendo la opción de conmutar el derecho de usufructo universal por el usufructo de vivienda familiar, si pertenecía al difunto, y una cuarta parte de la alícuota de la herencia, una vez descontado el valor del usufructo mencionado. Esta facultad de conmutación, que el viudo o conviviente tiene durante el años iguiente a la apertura de la sucesión, mejora sensiblemente la posición de este en la sucesión intestada, como también la refuerza el hecho que estos usufructos, tanto el universal como el que recae sobre la vivienta, tengan carácter vitalicio y no se pierdan por el hecho de contraer nuevo matrimonio o iniciar una nueva convivencia.

Retengamos pues el hecho que la nueva normativa se aplicará a partir del 1 de enero de 2009 (hay otras novedades técnicas con trascendencia práctica suficiente importantes, que nos ahorramos ahora para no adormecerlos).



Herencias y domicilio del difunto

10 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 2/4/2009

 

Es sabido, como hemos dicho ya varias veces, que en España hay herencias que pagan y otras que no.

Las herencias de los catalanes, que estén domiciliados en Cataluña, son de las que pagan y no hay indicio alguno de que ello vaya a cambiar, sino todo lo contrario.

Hay consultas, porque la gente habla, sobre si la herencia de una persona catalana, aunque no estuviera domiciliada en Cataluña en la fecha de su defunción, la deben de pagar sus herederos.

Dicho con otras palabra, ¿si un catalán va a vivir fuera de Cataluña, domiciliándose en una Comunidad en la que no se pague el impuesto de las herencias (Madrid, Valencia, el País Vasco, Navarra, Baleares), cuando se muera sus herederos deberán de pagar?

La ley que regula este hecho es la ley de impuestos de sucesiones, y establece que el impuesto se  exigirá como obligación personal a los herederos, con independencia del lugar donde se encuentren los bienes del patrimonio hereditario. Por lo tanto, como obligación personal, se regula por la residencia y, para aclarar como se determina cual sea la residencia habitual, la ley remite a la normativa del IRPF (impuesto sobre la renta).

Esta ley -les estoy simplificando mucho el tema- establece que las personas físicas tienen su domicilio en la Comunidad Autónoma en la que permanezcan más de 183 días durante el año natural (no teniéndose  en cuenta la ausencia del territorio indicado, cuando las circunstancias en las que se realicen puedan inducirse que estas no tendrán una duración superior a los tres años).

El Reglamento del Impuesto de sucesiones clarifica además que para determinar la residencia se tendrá en cuenta aquel cómputo de 183 días en relación a los 365 días anteriores ala fecha de defunción del causante.

La  injusticia tributaria que supone de por sí el propio impuesto sobre sucesiones pone el grito al cielo. Pero, además, los catalanes consideran el impuesto doblemente injusto, cuando ven que en las Comunidades Autónomas que les son próximas o equiparables, este impuesto no se paga.

Las consultas que se hacen en los despachos profesionales dedicados al tema son muchas, pues la gente que nos hace llegar su malestar (hablamos siempre de ciudadanos que tienen preocupación para planificar su herencia, se dan cuenta que fácilmente sus herederos pueden situarse en pagar hasta el 32′98%, ya que no se actualizan las escalas de gravamen, se incremenetan los valores de los inmuebles que se han de tener como mínimos, las reduciones son miserables, etc.)

Pero mientras no se vea una luz de esperanza hacia la supresión del impuesto, cada vez parece más importante que la gente pierda un poco el tiempo en hacer valorar  qué pagos deberían satisfacer en concepto de  impuestos sus herederos, en caso que murieran ahora (como decían los romanos “la muerte es cierta, la hora incierta”).



Herederos discutidos entre ellos

10 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 28/8/2008

Es bien sabido que no hay nada que desuna más a una familia que una herencia.

Los abogados estamos acostumbrados a ver discusiones entre herederos, casi siempre inútiles.

La mayoría de ocasiones,  el problema surge por parte de alguno de los herederos (o herederas), que por simple ignorancia o ganas de no enterarse de sus derechos y de los del resto de herederos, se empecina en no hacer nada, o, a veces,  pretende gozar él sólo de alguno de los bienes de la herencia.

También hay los que creen que con la inactividad y mirar para otro lado, se resolverán los problemas,  que ganarán derechos a base de obstaculizar al resto de herederos. A otros, el no hacer nada significa seguir gozando de una situación de privilegio (vivir gratuitamente en una vivienda que forma parte de la herencia, o utilizar un local que está en la misma situación, también sin pagar).

Cuántas veces, entonces, por un motivo u otro, en el supuesto más normal de la defunción de los padres, uno de los hermanos se niega a “arreglar los papeles” (en Derecho, a la herencia no aceptada se la llama  ”herencia yacente”, esto es,  herencia que está dormida).

Pero este no arreglar papeles tiene consecuencias. De buen comienzo puede significar que pase el plazo de seis meses que otorga la ley a los catalanes para declarar y pagar la herencia (recordemos que los catalanes aún somos los que pagamos para heredar y esto no parece que el Parlamento actual lo quiera cambiar, por bien que si nos quejamos de lo que nos hacen pagar y que se va fuera). Si pasa ese plazo, todos los herederos se encontrarán con problemas de recargos, multas e intereses, pues el hecho que uno no quiera hacer nada, no es una excusa válida.

Pues bien, si el jueves pasado comentamos novedades introducidas por el nuevo libro cuarto del Código Civil de Cataluña (CCC) (Ley 10/2008, de 10 de julio - DOGC 17/7/2008) sobre derechos de viudos y viudas, hoy podemos comentar que una novedad que introduce es la de favorecer a los herederos que no quieren que la herencia  sea o siga yacente.

La novedad, muy importante, es que la aceptación por parte de alguno de los coherederos, si existen otros que no se hayan pronunciado aún, la ley hace que se produzca el efecto de  que la situación de yacencia (de dormir) se extinga. La ley atribuye al heredero o a los herederos que acepten la herencia, la administración ordinaria de la herencia, en espera que el resto también lo haga o se frustren las llamadas a aceptarla.

Sí es cierto que esta facultad de administración de los bienes hereditarios (entre cuyas  facultades habría por ejemplo, la de deshauciar algún heredero que sin pagar, usa bienes hereditarios), no permite a los herederos que hayan aceptado la herencia  vender los bienes que la conformen. Pero la administración ordinaria de la herencia no es en absoluto una facultad despreciable.

Para acabar, hace falta que los herederos tengan presente que si unos aceptan la herencia y proceden a hacer la correspondiente liquidación de impuestos, y otros no, una vez terminado el plazo de 6 meses, tanto la Generalitat como el Ayuntamiento (si hay inmueble alguno) les requerirán para pagar los impuestos, y el requerimiento implica consecuencias graves para los herederos que quedan “a la estacada” y al descubierto tributario.