Albaceas

10 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 30/6/2005

 

Los abogados que intervenimos en temas hereditarios muy a menudo somos espectadores de los problemas que plantean las herencias entre los herederos y los legatarios y como, a veces, las familias no resisten el proceso de distribución de una herencia.

Históricamente en Cataluña, las grandes herencias han resuelto este problema con la intervención de albaceas, si bien en la actualidad, pese a la actualización de su regulación realizada por el Código de Sucesiones aprobado por la ley 40/1991, de 30 de diciembre, esta figura no ha renacido.

Pero posiblemente esta situación es sólo fruto de desconocimiento que la gente tiene de su existencia.

El albacea, que puede ser uno o varios, es la persona que el testador  puede nombrar  a fin de que, en nombre propio e interés ajeno e investido de las facultades pertinentes,  jecute respecto de  la sucesión los encargos que se le hayan conferido.

El cargo de albacea, que es voluntario pero que una vez se ha aceptado solo puede ser excusado en virtud de causa justa apreciada por juez, se asemeja a la figura del administrador de herencias que regula el derecho anglosajón.

La importancia de este cargo es grande y es conveniente tenerla presente en aquellos casos en los cuales el propio testador prevé que a su muerte, la herencia puede provocar estragos entre sus herederos y/o legatarios.

De su importancia  dan fe las facultades que la ley -el código de Sucesiones- le atribuye. Así, el albacea universal está facultado para la posesión de la herencia y administrarla igual que si fuera el heredero, disponer de sus bienes con la extensión expresada en el propio Código y realizar los actos necesarios para cumplir su cometido y las disposiciones del testamento, pudiendo además intervenir en todos los litigios o las cuestiones que se susciten sobre los bienes hereditarios, los fines de la institución del albacea y la validez del testamento, el codicilio, la memoria testamentaria  o el heredamiento, y para interpretarlos.

Cualquier persona puede ser nombrado albacea, pero un buen consejo -atendiendo a la complicación que a veces tienen las normas herditarias- es nombrar a un profesional del derecho, concretamente un abogado.

Un ejemplo de las facultades del albacea la tenemos ante su facultad para poder vender bienes, aunque haya legitimarios, cobrar créditos y cancelar las garantías, retirar los depósitos de toda clase, satisfacer deudas y cargas hereditarias y los impuestos causados por la sucesión, cumplir los legados, pagar las legítimas y en general efectuar todos los actos que hagan falta para la realización dineraria de los bienes de la herencia.

Obviamente, el albacea deberá pasar cuentas a los herederos, a los favorecidos en la herencia o, si se deben destinar los bienes o dineros a finalidades de interés público o general, al juez.

Como se puede ver, la figura es interesante y cuántas peleas se podrían ahorrar si se prevé en el testamento la existencia del albacea.



Pactos sucesorios en 2009

9 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 15/1/2009

 

Tal y como hemos comentado en días pasados, el 1 de enero de 2009 ha entrado en vigor la nueva regulación de las herencias en Cataluña.Sus sucesores se lo agredecerán.

Una novedad importantísima se refiere al cambio de filosofía, ampliación de contenido y adaptación a la sociedad y economía empresarial actual, de los pactos hereditarios. Hasta ahora destinados al ámbito rural, los pactos sucesorios eran el vehículo de transmisión intergeneracional de los patrimonios familiares, de base típicamente agrarios, mediante la institución de heredero único convenida en capítulos matrimoniales.

La falta de adaptación a la economía industrial ha dejado los pactos hereditarios en un rincón absolutamente residual, siendo sólo objeto de sesudos estudios pero intrascendentes para todos nosotros.

Mediante pacto sucesorio, dos o más personas pueden convenir la sucesión por causa de muerte de cualesquiera de ellas, mediante la institución de uno o más herederos y la realización de atribuciones a título particular (la sucesión contractual se desvincula necesariamente de su conexto matrimonial -ya no se deben de otorgar necesariamente entre cónyuges o futuros cónyuges, ni tampoco entre los padres o demás familiares e hijos que se casen). Los pactos se pueden otorgar con el cónyuge o conviviente, con la familia de éste o con la familia propia, hasta un cierto grado de parentesco por consanguinidad o afinidad.

La restricción legal en cuanto al grupo de personas que pueden convenir pactos sucesorios no rige para ser favorecido. Los pactos pueden contener disposiciones a favor de terceras personas, pero éstas no adquieren derecho alguno hasta la muerte del causante. De esta manera se permite, por ejemplo, que el padre y la madre pacten, entre ellos dos, que la herencia sea para uno o unos hijos determinados, aunque no tengan el consentimiento de éstos, y, más adelante, si las circunstancias lo aconsejan, convengan un nuevo pacto sucesorio para instituir a otro hijo u otra persona.

La nueva regulación es suficientemente abierta para amparar los pactos que a veces se estipulan en ocasión de la transmisión de empresas familiares, en las cuales pueden llegar a intervenir varias generaciones de parientes en línea recta y otros miembros de la familia extensa.

Esta ampliación de miras de la legislación catalana histórica en materia de sucesiones, anclada durante años en una estructura agraria hoy desfasada (ya que también las explotaciones agrarias son industrias), dará un juego extraordinario en el típico problema de cómo proteger la integridad de la empresa, su continuidad, ante el acontecimiento siempre cierto de la muerte del empresario (la muerte es un hecho cierto, pese a su indeterminación y es sabido, aunque no guste, que por una parte no encontramos por la calle nadie que tenga 150 años ni que haya transportado a un más allá no ya 5 céntimos de euro, sino siquiera 5 céntimos de peseta).

La nueva regulación debería plantearse como un tema importante a analizar desde el punto de vista jurídico para todos aquellos que tienen una preocupación para evitar que en su muerte, la herencia no se lleve la empresa y a la vez evite o minimice problemas personales entre los herederos y personas que serán favorecidas en la sucesión del empresario.

Es esta novedad una buena notícia para tantos pequeños y medianos empresarios y profesionales, para los cuales la normativa que ahora comentamos no será la panacea, pero sí una ayuda importantísima a tener en cuenta que ha de superar las faltas que hasta ahora padecían en materia de protocolos familiares empresariales, más cargados de buena fe que de efectividad real, ya que les faltaba un soporte normativo como éste.

Es este tema un interesantísimo, ejemplo y paradigma de la efectividad que puede tener interrelacionar las normas civiles y las mercantiles.

Es recomendable que los afectados tomen nota, estudien los beneficios y actuen en consecuencia.



Usufructo en nuevas herencias

8 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 8/1/2009

 

Comentamos por encima que a partir del 1 de enero de 2009, entra en vigor el libro cuarto del Código civil de Catalunya, relativo a las sucesiones (ley 10/2008, de 10 de julio DOGC núm. 5175 - 17/07/2008).

Una vez reconocida la equiparación absoluta de los derechos sucesorios a los cónyuges viudos o a los convivientes en unión estable de pareja superviviente (no casados), uno de los temas que tendrá muy interés práctico, es el nuevo derecho a la conmutación del derecho de usufructo (se reconocen derechos sucesorios al conviviente en unión estable de pareja en plano de igualdad con el cónyuge viudo, siempre que la convivencia haya perdurado hasta el momento de la muerte del otro miembro de la pareja de una comunidad de vida estable con lazos de afecto entre sus miembros, más allá del carácter institucional del vínculo que los une y con independencia que se trate de una pareja heterosexual u homosexual).

Hace falta explicarlo. Si una persona muere sin testar y sin hijos ni otros descendientes, a la herencia tiene derecho el cónyuge viudo o el conviviente en unión estable de pareja superviviente (los padres del difunto, si hay, conservan el derecho a legítima). Si tiene hijos, y muere sin testar, sus herederos son primeramente los hijos del causante, por derecho propio, o sus descendentes por derecho de representación, sin perjuicio, si procede, de los derechos del cónyuge viudo o del conviviente en unión estable de pareja superviviente, entre ellos,  el derecho al usufructo universal de la herencia, libre de fianza.

Pues bien, en la práctica este derecho de usufructo ha planteado varios problemas históricos tanto para el cónjuge como para los herederos.

En la nueva regulación que ahora entra en vigor, el cónyuge viudo o el conviviente que tienen derecho al usufructo universal, podrán ejercer la opción de conmutación.

¿Qué significa la conmutación del usufructo? Quiere decir la posibilidad de « cambiar » este derecho al usufructo universal por la atribución de una cuarta parte alícuota de la herencia y, además, el usufructo de la vivienda conyugal o familiar (si este bien forma parte del activo hereditario y el causante no ha dispuesto en codicilo o en pacto sucesorio. Si el viudo o el conviviente superviviente era copropietario junto con el causante, el usufructo se extiende a la cuota que pertenecía a este).

Esta opción de conmutación del usufructo universal se puede ejercer en el plazo de un año a contar de la muerte del causante y se extingue si el cónyuge viudo o el conviviente en unión estable de pareja superviviente acepta de manera expresa la adjudicación del usufructo universal. Para calcular la cuarta parte alícuota de la herencia, se parte del valor de los bienes del activo hereditario líquido en el momento de la muerte del causante y se descuentan los bienes dispuestos en codicilo o pacto sucesorio y, si procede, el valor del usufructo de la vivienda que también se atribuye al cónyuge viudo o al conviviente en unión estable de pareja superviviente, pero no las legítimas. La cuarta parte alícuota de la herencia se puede pagar adjudicando bienes de la herencia o con dinero, a elección de los herederos, aplicando las reglas del legado de parte alícuota. Este nuevo derecho y el usufructo universal, en general, tiene aspectos positivos y negativos. Con respecto al cónyuge o conviviente superviviente, le supone mejorar su protección jurídica. Pero con respecto a los herederos, cuando el patrimonio que forme parte de la herencia sean por ejemplo fincas destinadas a explotaciones empresariales, la atribución del usufructo universal supone problemas de gestión (por ejemplo,  con respecto a llevar a cabo mejoras, gastos e inversiones en los bienes que forman el patrimonio usufructuado). El acuerdo entre usufructuario y herederos en orden a usar o no la opción de conmutación puede ser muy interesante para facilitar que sus derechos respectivos.
Bien, hace falta que los viudos, viudas y convivientes supervivientes de parejas estables, que lo sean a partir del 1 de enero de 2009, así como también los herederos que puedan ser afectados, se asesoren e informen más sobre sus derechos, máxime cuando su cónyuge o pareja no haya otorgado testamento (aun cuando en este caso, el asesoramiento no será nunca baldío).



Donaciones más baratas en 2008

8 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 3/1/2008

 

Podemos ya anunciar que el Parlamento de Cataluña, finalmente ha reducido (que no prácticamente eliminado -cómo sucede con vascos, navarros, madrileños, valencianos o mallorquines- como no nos cansamos de recordar), lo que se debe pagar a partir de 2008 en materia de donaciones.

Efectivamente, el Diario Oficial de la Generalitat de 31/12/2008, promulga la ley 17/2007, del 21 de diciembre, de medidas fiscales y financieras (la denominada ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat de Catalunya).

Entre otras cuestiones, esta ley modifica lo que se debe pagar por herencias y donaciones -pendiente todavía de aprobación la nueva ley sobre el impuesto de sucesiones y donaciones. Así, crea dos reducciones aplicables en las transmisiones por causa de muerte. Una, por la adquisición de bienes del causante o la causante utilizados en la explotación agraria del causahabiente o la causahabiente, y la otra, por la adquisición de bienes del patrimonio natural.

Pero para el ciudadano urbano normalito, es de destacar que se incrementa el importe de la deducción ya existente por la adquisición de vivienda habitual del causante o la causante (el legislador adjetiva la importancia de la deducción diciendo que lo hace en forma notable pero no llega a la práctica sucesión de vascos, etc…) y como novedad importante en el ámbito de las donaciones se regula una nueva escala de tipo de gravamen. Efectivamente, el artículo 14 de la ley establece que la cuota íntegra del impuesto sobre sucesiones y donaciones en las transmisiones lucrativas entre vivos a favor de contribuyentes de los grupos I e II (cónyuges, padres y hijos, etc), se obtiene aplicando a la base liquidable los tipos del 5, 7 y 9 por ciento, en la escalera del 5% hasta 200.000 €, el 7% de 200.000 a 600.000 € y del 9% en lo sucesivo.

Es importante destacar que porque la tarifa anterior sea aplicable hace falta que la donación o el negocio lucrativo entre vivos se haya formalizado en escritura pública.

El legislador catalán, no partidario de suprimir el impuesto, adopta con esta decisión un mínimo de cordura tributaria, pero no porque se dé cuenta del agravio comparativo que se dar entre los catalanes y los vascos y etc., sino porque el poderosos ya se escapaban al pago del impuesto yendo a hacer donaciones en Madrid, etc (y aunque el lector pueda considerar el contrario, ha llegado a existir un real “turismo” fiscal de catalanes en Madrid, haciendo donaciones para evitar la legislación catalana). Con la medida actual, se equipara no la legislación catalana a la madrileña, vasca, etc, sinò que se equipara el coste porque los catalanes potentes, acaben considerando que precio por precio, hacen la operación en Cataluña (las artimañas por hacer las donaciones y devolver el dinero en Catalunya lograban el coste en que ahora se deja el impuesto).

Bien, en cualquier caso, queda lejos de la mejora que reclamamos hace tiempo (mejora que se traduce por “supresión”), pero supone un adelanto, un paso intermedio en espera de la supresión que algún día ha de llegar (esperamos que no lo haga de la mano del PP en Catalunya, diga lo que diga el regidor del PP en Terrassa, Francesc Ballbé).