Herencias catalanas en el 2009

26 Abril 2009 por Joan Planas

 

Artículo publicado el 17/12/2008

 

El 1 de enero de 2009 entra en vigor la nueva regulación de las herencias en Cataluña.

Es preciso advertir, antes que nada al lector, que esta reforma no afecta al ámbito tributario, es decir, no va dirigida al tema de los impuestos, sino a la regulación de los efectos civiles de la herencia.

Si el año 1991 se llevó a cabo una actualización de la normativa de las herencias con el Código de Sucesiones, la promulgación de la ley 10/2008, de 10 de julio DOGC núm. 5175 - 17/07/2008, incorpora un texto nuevo, en el que se introducen ciertas reformas, y supone incorporar al Código Civil de Cataluña el libro cuarto, relativo a sucesiones.

Esto quiere decir que para las herencias o sucesiones que se abran a partir de esa fecha (1/1/2009), en que entra en vigor la nueva ley, hay novedades. Dejando a un lado temas demasiado técnicos, cabe destacar, entre las novedades un tema estrella a la práctica, que los que nos dedicamos profesionalmente a esta rama del derecho aplaudimos, es la de ayudar a resolver el problema que se da cuando hay varios hrederos y unos quieren aceptar la herencia y los otros la quieren dejar dormir (de ahí el nombre de herencia yacente), porque o bien les vaya bien o porque quieran esperar a la prescirpción del gravoso impuesto de sucesiones. La ley premia al de los herederos que aceptan la herencia, sobre los que la dejan dormir, otorgando a los que aceptan la administración ordinaria de la herencia.

Es sabido también, porque ya se ha comentado, que la norma redefine y amplia las causas de indignidad, extendiendo a los que cometen delitos de lesiones graves, contra la libertad, torturas, contra la integridad moral -incluyendo delitos de violencia familiar y de género- o contra la libertad y la indemnidad sexuales, siempre que sean víctimas el causante u otras personas de su núcleo familiar. También se amplia el supuesto de indignidad por causa de impago de prestaciones económica impuestas en procesos matrimoniales, etc.

Otros aspecto práctico importante, discutido a su vez, es imponer limitaciones a que personas que mediante contrato prestan servicios al causante, sean favorecidas en su sucesión, exigiendo que la disposición se haga mediante testamento notarial abierto.

En relación a las herencias sin testamento y las relaciones de pareja, se reconocen derechos sucesorios al conviventeen unión estable de pareja en plano de igualdad con el cónyuge viudo, siempre que la conviencia haya perdurado hasta el momento de la muerte del otro miembro de la pareja y con independencia que se trate de una pareja heterosexual u homosexual. La apertura del matrimonio a las parejas homosexuales vacia de sentido el trato diferencial de las relaciones de pareja en función de la orientación sexual de los conviventes; por esto, se elimina la dualidad de regímenes. La nueva normativa con carácter general, asimila los derechos sucesorios de los convivientes (comunidad de vida estable con lazos de afecto) al de los cónyuges, más allá del propio vínculo de unión o formación de la pareja.

Mejora la posición del cónyuge viudo (o pareja) cuando conurre la sucesión intestada con descendientes, estableciendo la opción de conmutar el derecho de usufructo universal por el usufructo de vivienda familiar, si pertenecía al difunto, y una cuarta parte de la alícuota de la herencia, una vez descontado el valor del usufructo mencionado. Esta facultad de conmutación, que el viudo o conviviente tiene durante el años iguiente a la apertura de la sucesión, mejora sensiblemente la posición de este en la sucesión intestada, como también la refuerza el hecho que estos usufructos, tanto el universal como el que recae sobre la vivienta, tengan carácter vitalicio y no se pierdan por el hecho de contraer nuevo matrimonio o iniciar una nueva convivencia.

Retengamos pues el hecho que la nueva normativa se aplicará a partir del 1 de enero de 2009 (hay otras novedades técnicas con trascendencia práctica suficiente importantes, que nos ahorramos ahora para no adormecerlos).