Usufructo en nuevas herencias

8 Abril 2009 por Joan Planas

Artículo publicado el 8/1/2009

 

Comentamos por encima que a partir del 1 de enero de 2009, entra en vigor el libro cuarto del Código civil de Catalunya, relativo a las sucesiones (ley 10/2008, de 10 de julio DOGC núm. 5175 - 17/07/2008).

Una vez reconocida la equiparación absoluta de los derechos sucesorios a los cónyuges viudos o a los convivientes en unión estable de pareja superviviente (no casados), uno de los temas que tendrá muy interés práctico, es el nuevo derecho a la conmutación del derecho de usufructo (se reconocen derechos sucesorios al conviviente en unión estable de pareja en plano de igualdad con el cónyuge viudo, siempre que la convivencia haya perdurado hasta el momento de la muerte del otro miembro de la pareja de una comunidad de vida estable con lazos de afecto entre sus miembros, más allá del carácter institucional del vínculo que los une y con independencia que se trate de una pareja heterosexual u homosexual).

Hace falta explicarlo. Si una persona muere sin testar y sin hijos ni otros descendientes, a la herencia tiene derecho el cónyuge viudo o el conviviente en unión estable de pareja superviviente (los padres del difunto, si hay, conservan el derecho a legítima). Si tiene hijos, y muere sin testar, sus herederos son primeramente los hijos del causante, por derecho propio, o sus descendentes por derecho de representación, sin perjuicio, si procede, de los derechos del cónyuge viudo o del conviviente en unión estable de pareja superviviente, entre ellos,  el derecho al usufructo universal de la herencia, libre de fianza.

Pues bien, en la práctica este derecho de usufructo ha planteado varios problemas históricos tanto para el cónjuge como para los herederos.

En la nueva regulación que ahora entra en vigor, el cónyuge viudo o el conviviente que tienen derecho al usufructo universal, podrán ejercer la opción de conmutación.

¿Qué significa la conmutación del usufructo? Quiere decir la posibilidad de « cambiar » este derecho al usufructo universal por la atribución de una cuarta parte alícuota de la herencia y, además, el usufructo de la vivienda conyugal o familiar (si este bien forma parte del activo hereditario y el causante no ha dispuesto en codicilo o en pacto sucesorio. Si el viudo o el conviviente superviviente era copropietario junto con el causante, el usufructo se extiende a la cuota que pertenecía a este).

Esta opción de conmutación del usufructo universal se puede ejercer en el plazo de un año a contar de la muerte del causante y se extingue si el cónyuge viudo o el conviviente en unión estable de pareja superviviente acepta de manera expresa la adjudicación del usufructo universal. Para calcular la cuarta parte alícuota de la herencia, se parte del valor de los bienes del activo hereditario líquido en el momento de la muerte del causante y se descuentan los bienes dispuestos en codicilo o pacto sucesorio y, si procede, el valor del usufructo de la vivienda que también se atribuye al cónyuge viudo o al conviviente en unión estable de pareja superviviente, pero no las legítimas. La cuarta parte alícuota de la herencia se puede pagar adjudicando bienes de la herencia o con dinero, a elección de los herederos, aplicando las reglas del legado de parte alícuota. Este nuevo derecho y el usufructo universal, en general, tiene aspectos positivos y negativos. Con respecto al cónyuge o conviviente superviviente, le supone mejorar su protección jurídica. Pero con respecto a los herederos, cuando el patrimonio que forme parte de la herencia sean por ejemplo fincas destinadas a explotaciones empresariales, la atribución del usufructo universal supone problemas de gestión (por ejemplo,  con respecto a llevar a cabo mejoras, gastos e inversiones en los bienes que forman el patrimonio usufructuado). El acuerdo entre usufructuario y herederos en orden a usar o no la opción de conmutación puede ser muy interesante para facilitar que sus derechos respectivos.
Bien, hace falta que los viudos, viudas y convivientes supervivientes de parejas estables, que lo sean a partir del 1 de enero de 2009, así como también los herederos que puedan ser afectados, se asesoren e informen más sobre sus derechos, máxime cuando su cónyuge o pareja no haya otorgado testamento (aun cuando en este caso, el asesoramiento no será nunca baldío).